Pablo Iglesias e Irene Montero: el chalet de la discordia

Una de las polémicas del año ha sido el casoplón que dividió a la izquierda española. Hablamos del chalet de 260 metros cuadrados que se compraron los líderes de Podemos, Pablo Iglesias e Irene Montero, por más de 600.000 euros en Galapagar, un municipio de la sierra madrileña. La vivienda, edificada sobre una parcela de 2.300 metros cuadrados, cuenta con piscina, un amplio jardín y casa de invitados. Poco tiene que ver con el modesto piso en el que el político vivía en Vallecas, de poco más de 60 metros.

La compra de este chalet provocó un terremoto por el que no sólo se resquebrajó la formación morada, también menguó drásticamente la credibilidad de sus dos cabezas visibles. Tanto es así que el propio Iglesias convocó una consulta donde preguntó a sus bases si le querían seguir teniendo como secretario general. La moneda salió cara y obtuvo el cariño que buscaba. Fue apoyado por el 70% de los votantes, que confiaron en «su valentía y coherencia».

Irene Montero y Pablo Iglesias, en el Congreso de los Diputados. GTRES

Pero el resultado positivo del plebiscito, que ejerció de escudo ante las muchas críticas recibidas por parte de otras formaciones, no disimuló una fractura interna que se acrecentaba cada vez que salían nuevos datos referentes a la adquisición de la mansión. Con una entrada de 120.000 euros, a la pareja se le quedó una hipoteca de 540.000 euros a 30 años (sin contar con los gastos de la propia vivienda), algo que despertó muchas dudas, y no sólo desde el punto de vista ético.

En cualquier caso, esta casa es una gran compra de la que disfrutarán los dos hijos de la pareja, Leo y Manuel, nacidos el pasado 3 de julio de forma prematura, con apenas seis meses de gestación. Desde su nacimiento, estuvieron ingresados en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Gregorio Marañón durante tres meses.

Con los pequeños ya en Galapagar, Montero se deshizo en agradecimientos ante todos los mensajes de apoyo recibidos, haciendo hincapié en que «algunos de los abrazos más sinceros y de los consejos más provechosos vinieron de adversarios políticos». Tampoco le faltaron palabras de gratitud hacia los Reyes, Felipe y Letizia, quienes se interesaron por los pequeños en más de una ocasión. «Somos republicanos, pero siempre recordaremos que un rey y una reina llamaron para preguntar por nuestros hijos», expresó la diputada.

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